Define quién decide qué, hasta dónde y qué ocurre cuando falta el responsable. Entre ocho y doce decisiones críticas, implantadas y medidas en treinta días.
Jefe de planta, si no toca fecha comprometida.
Hasta dos días de desvío, avisando a comercial.
Si afecta a un cliente marcado como prioritario.
Cuando sacas de tu mesa una decisión, las de al lado quedan al descubierto: la que depende de ella, la que la contradice, la que nadie sabe quién resuelve si falta el responsable. Un área no se arregla decisión a decisión, se arregla cuando el reparto de autoridad es explícito y no se solapa.
Eliges el área que más te consume. En tres sesiones de unos diez minutos repartes su autoridad, se prueba contra tus casos reales y se mide durante treinta días.
Entre ocho y doce decisiones críticas, cada una con su responsable único, su semáforo, sus límites y el plazo en el que hay que resolverla.
Quién decide si el responsable no está, y a dónde sube cada caso rojo. Sin ciclos: ninguna decisión puede escalar en círculo.
Un período en el que la persona que decide no está disponible, para ver si el área sigue funcionando o vuelve a subir todo a tu mesa.
Treinta días viendo qué se resolvió abajo, qué escaló y por qué. Cada excepción registrada es materia prima para ajustar los límites.
Listas las decisiones que se repiten y marcas quién debería resolver cada una.
Fijas hasta dónde llega cada responsable y quién le sustituye cuando falta.
Se resuelven los solapes entre decisiones y el área queda lista para su equipo.
Garantía sin riesgo. Si completas las tres sesiones y el sistema no genera una matriz de autoridad utilizable, te devolvemos el dinero. No prometemos que bajen tus interrupciones: eso depende de que la actives con tu equipo.
Aquel saca de tu mesa una decisión suelta. Este ordena un área entera: entre ocho y doce decisiones que se rozan entre sí, con sus sustitutos y sus escalados resueltos para que no se contradigan.
Sí, y es lo habitual. Si ya compraste Una Decisión Menos, esos 39 € se te descuentan aquí durante los catorce días siguientes.
Tres sesiones de unos diez minutos, que respondes cuando quieras. Se guardan solas: puedes dejar una a medias y retomarla con tu enlace.
No para construirlo. Sí conviene enseñárselo cuando esté: recibes el mensaje redactado y un enlace con código QR para que lo consulten sin abrir cuenta.
Un período acordado en el que el responsable del área no resuelve nada. Sirve para ver si el sistema aguanta solo o si hay decisiones que siguen necesitando una persona concreta.
No hace falta ordenar la empresa entera. Empieza por donde más te interrumpen y comprueba qué pasa cuando la autoridad está escrita.
Construir el sistema de mi área — 197 € →Usamos cookies de analítica para entender cómo se usa la web y mejorarla. Puedes aceptarlas o rechazarlas. Más información.